Moralejas de sobacos olorosos

Ayer, como cualquier otro martes de rutina, fui al gimnasio a recuperar mi paz mental luego de haberme comido la vida y media el fin de semana, por supuesto habiendo aprovechando también el lunes festivo para seguir con estos pecaminosos ejercicios mandibulares.

Fui a la clase de spinning, ajusté la bici y empecé a pedalear. En varios momentos de la clase voy con los ojos cerrados para poder soportar todas esas frecuencias de pedaleos, potencias y cadencias de las que hablan los monitores como si estuviésemos haciendo algo muy distinto a lo que hace un hámster en una rueda, pero en fin…A los 15 minutos de haber empezado la clase, siento que alguien se sienta en la bici de a lado; digo “siento” porque no hacía falta abrir los ojos para notar la presencia pestilente de este hombre sudoroso, que ni bien empezó a pedalear se dedicó a gemir como un mono bonobo sediento de amor carnal. No sólo gemía, sino cuando había una canción que le gustaba se pegaba sacudidas de pelo que formaban estelas de gotas de sudor que se pegaban al pilar, al espejo, a su bici, a la de a lado, haciendo creer que para este chico la palabra “toalla” sea un vocablo perteneciente a una lengua muerta.

Me daba exactamente igual que este hombre decida o no despertar de su fantasía transpirada y decida tener un poco de respeto a sí mismo, pero si hay algo que no puedo soportar en una persona es un sobaco oloroso. Para colmo de males, el chico cogía el manillar de la bici como si le hubiesen reemplazado los brazos por los de un bulldog francés, lo cual dejaba completamente al descubierto sus axilas letales. Entonces, ¿qué podía hacer yo para sobrevivir, sin que esto tuviese que suponer una falta de respeto al chico? No era simplemente ir y decirle “oye, tus sobacos son tan tóxicos que colaboran con el calentamiento global” o “creo que te has confundido de desodorante y has usado la samosa que te dejaste en el baño la noche anterior” … Puedo seguir pero mejor no apalear tanto a la pobre mofeta.

Entonces, esto me llevó a un pensamiento filosófico existencial sobre hasta dónde debíamos soportar las cosas que nos afectaban. ¿Era mejor callar y dejar a los demás mundos alrededor de uno seguir con su curso, tomándolo todo como una prueba a nuestra paciencia y resistencia?… ¿o quizás resulte mejor resaltar nuestra insatisfacción y esperar que la contraparte entienda nuestra disconformidad y cambie su manera de ser?. En este caso en particular, decidí por la opción intermedia, que fue buscar la manera de llamar su atención con un comentario constructivo (realmente constructivo y no sólo engañarlo para conseguir lo que quería), que además de ayudarme a mi a no tener que arrancarme la nariz, también sirva a él de manera positiva. Así que giré hacia mi derecha y con mi dedo índice le toqué el hombro tres veces. Cuando el chico me preguntó qué necesitaba, le dije:

Perdona, pero con la posición que estás teniendo en la bici puedes hacerte mucho daño. Tu cuello podría quedar tieso, tus hombros doloridos sin razón y al final todo este esfuerzo que estás haciendo no te servirá de nada porque no estás ejercitando tus piernas como lo requiere el ejercicio. Tú haz lo que quieras, pero creo que si nos ayudásemos todos un poco más el mundo sería un poco mejor, ¿no te parece?

… y una sonrisa siguió al comentario. Yo estaba bastante orgullosa de cómo lo había dicho. El chico me agradeció por la ayuda, sonrió, bajó los brazos, relajó el cuello y pedaleó acorde al ejercicio del día…. POR TRES MINUTOS! Tres miserables minutos que cuando se fueron dejaron la puerta abierta dejando entrar de nuevo al hedor de esa herejía axilar. ¿Fui egoísta al pensar en mi salud nasal primero? ¿Fue el chico quien decidió darme una lección? Nunca lo sabré, y honestamente tampoco dejaré de dormir por las noches por encontrar la respuesta.

De esta experiencia he podido sacar varias conclusiones:

1. No siempre es mejor callar que decir lo que pensamos… o viceversa.

2. Lo que decimos a los demás no siempre cambiará o revolucionará el mundo.

3. Tenemos que estar preparados para no recibir la respuesta que esperamos cuando comentamos nuestras inquietudes.

4. Hay males peores que unos sobacos olorosos.

5. No hace falta que el mundo esté siempre perfecto, porque lo que no nos mata nos hace más fuertes 🙂

Seguramente habrá otra gente que pueda sacar conclusiones más elaboradas, pero yo opto por la experiencia prácticas y sencillas de mi universo personal. Si alguien puede sacar provecho de esto, ¡pues aún mucho mejor! Sino, siempre están los clásicos griegos 😉

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Especial Gabs en el Mundo: Un cocktail de glorias y catástrofes en Nuremberg

¡Los Sweeties en Nuremberg!

Con una canción de Alanis Morissette como banda sonora de esta historia, quiero contarles sobre uno de esos momentos que recuerdan a los los vasos que se caen al suelo y que luego de dos rebotes que glorifican las esperanzas de salvarlo, se destrozan en mil pedazos. Esta es la historia del precio más alto que he tenido que pagar por amor mi querido rock. ¡Esta es la historia de la travesía al Rock im Park en Nuremberg!

El vuelo salía a las seis y media de la mañana, para lo cual Axel y yo habíamos puesto la alarma del móvil para que sonara a las 4. Ya habíamos empezado las celebraciones del festival la noche anterior con la compañía de una amiga, una buena ración de vino y otras bondades de la naturaleza, por lo que íbamos, como dice mi querido padre, con ojos como jeep de guerra. No puedo decir que hay sido sorpresa que hayamos apagado la alarma en sueños y que nos hayamos despertado a las seis y media de la mañana por la luz que entraba desde la ventana y la gata llorando por atención. La primera palabra que pude oír al abrir mis ojos fue la palabra SHIT!, y así empezó el fin de semana de placer agridulce.

Derrotados por el horario, fuimos al aeropuerto en busca de la mejor oferta aérea para poder llegar a Nuremberg como sea. Por supuesto el billete directo más barato no bajaba de los 600 euros, así que empezamos a ver opciones y la única que era más o menos factible era ir hasta Munich en avión, luego viajar en tren hasta la estación de trenes de Nuremberg, donde deberíamos hacer transbordo al metro para finalmente llegar a la estación de autobús y bajarnos en la puerta el hotel luego de 4 paradas. Creo que sólo me faltó remar una canoa para completar todos los medios de transportes disponibles.

Esta es la amiga que me avisó lo de los tickets. Esta foto fue minutos antes de la noticia 😛

Luego, una vez en el hotel, llamamos a nuestros amigos que también iban al festival y quedamos en encontrarnos directamente en el primer concierto. El hotel era muy acogedor, limpio y para mi sorpresa los propietarios eran venezolanos; así que estos detalles ayudaron a alivianar el hecho de que necesitaba un rotulador para volver a pintarme la raya de “detroit” por estar tanto tiempo sentada viajando de aquí para allá. Cuando llegamos al festival, una amiga nos dice “Es mejor que revisen el billete de vuelta, ya que muchas veces cuando no viajas de ida, la vuelta se te cancela automáticamente”. Esto definitivamente no olía bien… y menos con la suerte que nos venía siguiendo.

¡Los asistentes al festival no pretendían pasar para nada desapercibidos!

Decidimos esperar a que acabe el último concierto del día para hacer todos los trámites del vuelo y con esto decidido empezamos a empujar hacia adelante, a la primera fila del escenario, para saltar y gritar en el pogo del grupo Disturbed, uno de mis favoritos. Yo no podía caber en mi pellejo de la felicidad, por la calidad de la música, el ambiente maravilloso, la libertad de la que disfrutaban las personas pasándola bien…cuando de repente siento un ancla hundiendo a mi alma voladora con la frase “Sweetie, he perdido mi iPhone saltando”; el iPhone que este buen hombre había comprado hace tan sólo 3 semanas, dando todos sus puntos de ahorro a la compañía telefónica, acompañado de una carretilla llena de dinero. Llegado este punto, nuestra suerte ya empezaba a ser sospechosa, pero como no somos personas supersticiosas decidimos hacer lo que haría cualquier hijo de vecino… deprimirnos por la situación, tener rabia y, más tarde, ocuparnos de lo que todavía podíamos solucionar. Ni bien decidimos hacer esto, nuestro destino decidió hacerse presente nuevamente, haciendo que mi ex marido y su flamante novia se cruzaran con nosotros en el festival (teniendo en cuenta que es un concierto, en Alemania, de 70 mil personas por día no tiene desperdicio mencionarlo). Por supuesto que ignoramos la situación y seguimos en camino a nuestra misión de averiguar el estado de nuestros billetes de avión.

El alternastage, en el festival, lugar principal donde ahogamos nuestras penurias viajeras

Ya casi a sabiendas de lo que nos iban a decir en la aerolínea, llamamos a preguntar el estado de la vuelta y efectivamente la habían cancelado por no haber usado la ida. Cuando preguntamos la lógica de este curioso hecho, nos tildaron de “aprovechadores del sistema” porque un vuelo sólo de ida era mucho más caro y comprando un vuelo de ida y vuelta aprovechábamos una promoción que la aerolínea tan generosamente nos ofrecía para nuestro confort. Por mi salud mental decidí colgar el teléfono y empezar a buscar (desde el móvil y pagando precio de roaming internacional) la mejor oferta de vuelos para poder regresar a Barcelona.

Al menos había que disfrutar del festival para alivianar las penas, ¿no?

Finalmente y resumiendo mucho la historia, encontramos un vuelo a 225 euros cada uno que fue patrocinado por mi querido padre (debería poner una placa en mi casa con el nombre de mi padre), ya que no sólo no teníamos siquiera un euro partido por la mitad, sino que las aerolíneas sólo aceptaban tarjetas de crédito y no de débito. Por supuesto, ¿cómo iba a dudar de que el método que quería usar yo no era el correcto? Acaso las 20 desgracias anteriores del día no me sirvieron de alerta? 😀 Con el problema de los billetes solucionado, nos quedaba simplemente disfrutar de lo que quedaba del festival, y debo decir que fue tan maravilloso que ni Axel ni yo recordamos ni en un segundo todo lo ocurrido más temprano ese día. Disfrutamos de nuestros grupos favoritos de la adolescencia y pudimos retroceder 15 años en el tiempo, yo sentada sobre sus hombros haciendo cuernitos con las manos y gritando durante el concierto de System of a Down al son de la canción Toxicity como una desquiciada. Aún si hubiese hecho 400 fotos en el festival creo que igual me hubiese quedado corta de imágenes para inmortalizar aquellos momentos gloriosos.

Ya era tiempo de volver a casa, ya nada podía salir mal….¿o sí? ¡Por supuesto que sí! Somos los Sweeties (nos llamamos mutuamente “Sweetie”) y siempre podemos superar nuestros límites 😀 Nos sentamos a esperar nuestro costoso vuelo delante de la puerta de embarque, cuando de repente…¿quién aparece a tomar el mismo vuelo? Por supuesto, mi ex y su novia; en el mismo vuelo y 5 filas delante nuestro dentro del avión. La escala fue en Palma, un aeropuerto relativamente pequeño, donde cada vez que íbamos a dar una vuelta nos cruzábamos con ellos, especialmente cuando el avión tuvo 2 horas y media de retraso antes de poder llegar a su destino final.

Sólo faltaba buscar las maletas. Un último encuentro incómodo y por fin a casa a ver a la gata. Pero claro, todavía quedaba un trayecto hasta casa, ¡así que por qué no permitir que vuelva a pasar algo! Ambas parejas tenían que tomar el autobús del aeropuerto. Ellos subieron antes y nosotros 8 personas después. Al llegar al conductor para pagar el ticket, la cola detrás nuestro empezó a crecer exponencialmente. Axel buscaba y buscaba su dinero y no lo encontraba… la fila seguía creciendo y la mirada de los que ya estaban sentados se dirigía a los que paraban toda la cola que no permitía al autobús poder salir rumbo a destino. No se imaginan lo que hubiese dado por convertirme en un avestruz en ese mismo momento y enterrar mi cabeza en el pavimento… pero aún no tenemos estos superpoderes que tendrán nuestros nietos algún día 🙂

En fin, esta es la alegre y triste historia de mi viaje rockero a Nuremberg. ¿Volvería el año que viene? ¡POR SUPUESTO QUE SÍ! Si antes pensaba que podía resistir a las adversidades, ahora ya no lo pienso, ¡lo asumo!

Cada voto cuenta… ¡hasta el de una paraguaya!

Eran las 10 de la mañana del domingo 22 de este mes cuando me encontraba por primera vez ante las puertas de una oficina electoral de Barcelona. Mientras buscaba mi documento de identidad, no pude evitar pensar que hace un par de años atrás me encontraba abriendo un sobre del departamento de inmigración que rechazaba mi petición de residencia, aún teniendo todos los requisitos necesarios para recibirla, acompañado por un código de ley que daba derecho al gobierno de reservarse el motivo por el cual me lo habían denegado. Dos años más tarde, y luego de eternas insistencias y apelaciones, recibo la carta de inscripción al padrón electoral con el encabezado de “querida amiga, ha llegado el momento de darnos tu valiosa opinión”… hmm…

Uno de los consejos más valiosos que me dio mi abuela para actuar ante este tipo de situaciones fue:

“no llores sobre la leche derramada, ya que si bien es una pena que la leche se haya desperdiciado, siempre habrán más ubres que se puedan ordeñar”.

Fueron estas mismas palabras las que me alentaron a aprovechar la oportunidad de hacer valer mi palabra como ciudadana y encontrarme ese domingo junto a todos los abuelos del barrio buscando el DNI en mi caos de bolso en frente a la puerta del centro electoral. Creo que no existe país en este planeta que pueda decir que su gobierno funciona como debe ser y mucho menos que trabaje siempre a favor del ciudadano, pero está en cada uno de nosotros el luchar por defender nuestros derechos, así como cumplir con nuestra obligación de participar en la toma de decisiones que nos afectan a todos en conjunto. De esta manera nadie podrá decirnos que la situación no cambia porque no hacemos nada al respecto.

¿Que los candidatos no valen nada? Ya lo sabemos. ¿Que el cambio no viene sin defender nuestros derechos? Pongámoslo en práctica. Los avances más significativos de la historia han venido siempre de la mano de aquellos que han sabido interpretar una puerta cerrada como una oportunidad de descubrir qué se siente entrar por una ventana…

…a lo que mi amigo Pablo Berríos respondería “¡ y así habrá nacido la puerta giratoria!” 🙂

Barcelona y sus visitantes de verano

Tourists, por matteobertelli

He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él

-Mark Twain

Los viajes no sólo ayudan, como dice Mark Twain, a descubrir tus verdaderos sentimientos hacia los que acompañan tu travesía, sino también si agregamos la frase  “… y tampoco sabes si amas u odias a un turista hasta que lo ves de vacaciones” podríamos afirmar la importancia de la convivencia no solo entre compañeros de viaje sino también en la interacción del grupo hacia su entorno a visitar. Vivir en Barcelona es sinónimo de contacto periódico con viajeros de todo el mundo, especialmente cuando el termómetro empieza a marcar los 25 grados. Se puede empezar a oír la música de los chiringuitos en la playa y ver sentadas allí a un grupo de chicas levantando el brazo derecho con el dedo índice apuntando al cielo y gritando “BARCELOUUUNAAAAA BABYYYYYY”, mientras realizan una especie de baile ritualístico vacacional (¡es que todas lo hacen igual!), seguido de un “uuuuh, uhhhh” que dejan gestos de sorpresa hasta en las gaviotas.

¡Has acertado! Este artículo no será sobre lo maravilloso que es conocer a gente viajera en Barcelona, sino sobre el fastidio que provocan algunas conductas generalizadas de los visitantes de esta ciudad, la cual cada verano los recibe con los brazos abiertos y lo que más recibe a cambio es una conducta que está muy lejos de ser un ejemplo de civismo y respeto. Puede que hayan personas que piensen lo contrario pero, desde un punto de vista personal y como habitante de unos de los barrios más turísticos de Barcelona, siento la necesidad de crear una especie de  “manual de supervivencia” que probablemente nunca será visto por los ojos de ninguno de los visitantes con sombrero mexicano paseando por Las Ramblas ni por ninguna de las espanta gaviotas de las que he mencionado anteriormente, pero al menos dejo constancia de algunas cosas que a todos los que vivimos permanentemente en esta ciudad nos toca soportar cada verano y que nadie puede hacer nada al respecto, más que optar por playas remotas y fiestas clandestinas. No está de más decir que este manual no tiene la intención de promover ningún ánimo de discriminación hacia ninguna nación, edad ni sexo, sino simplemente brindar algunos consejos para los que tengan el deseo de visitar Barcelona y que no desee pertenecer al grupo de personas a las que los habitantes permanentes quieren evitar.

Groeten uit Barcelona, por eendje32

REGLA DE SUPERVIVENCIA Nº1: Barcelona no es España. Seguro que has llegado ansioso por comerte una “tortilla española”, pero si vas a un bar o restaurante lo más correcto sería que pidas una “tortilla de patatas”. Cataluña se enorgullece por ser una región con una cultura propia muy distinta al resto de España. Aquí viene el pan con tomate antes que la tortilla, así como el catalán antes que el castellano…. ¡y a ver si descubres cuál es el animal oficial de Cataluña!

REGLA DE SUPERVIVENCIA Nº2: Barcelona tampoco es México…así que el sombrerito de la siesta lo guardas para cuando vayas a Cancún o a Tijuana.

REGLA DE SUPERVIVENCIA Nº3: Mantén tus conversaciones dentro del perímetro de tu mesa, o quizás un poco más. Por más que pienses que lo que estás diciendo es de interés nacional, lo más probable es que lo único que estés ganando con esto son los deseos de tus vecinos de mesa de cerrarte el pico con un mondadientes. Recuerda que Barcelona también es un sitio donde viven personas y no una parada vacacional temporal.

REGLA DE SUPERVIVENCIA Nº4: Si tardan un poco más de lo que estás acostumbrado/a en la cola del supermercado, en traerte la cuenta o en responder tus preguntas, sé paciente y deja de lado el “tratamiento capitalista”. Disfruta del tiempo de espera observando tu entorno y la diferencia de comportamientos cotidianos entre culturas ¡Barcelona es una ciudad especial para esto por su diversidad de culturas!

REGLA DE SUPERVIVENCIA Nº5: Esta no se aplicaría a las personas que entienden mi blog, pero no quisiera dejar de mencionarlo igualmente. Aprende aunque sea a decir “gracias” o “por favor” , preferentemente en catalán pero tampoco vendría mal si lo dices en castellano. No hay cosa que demuestre menos interés por la cultura del país donde te encuentras que asumir que todos hablan tu idioma y que si no lo hacen son tontos o retrógrados.

REGLA DE SUPERVIVENCIA Nº6: Beber y salir por las noches es extremadamente divertido, pero a nadie le gusta ver un grupo de cotorras parlanchinas destruyendo todo lo que ven en su camino. Sé conciente de tu entorno y respeta el descanso de los vecinos. Y por último…

REGLA DE SUPERVIVENCIA Nº7: No vengas a Barcelona sólo por las fiestas, o al menos si lo haces intenta seguir la regla nº 6 lo mejor que puedas. Intenta descubrir las miles de actividades culturales que esta hermosa ciudad tiene para ofrecerte. Aprende de la gente y habla con ellas, paséate en bici, disfruta de un vermut, ¡aprende cómo se hace un buen pan con tomate! …

Atrévete a conocer el lado cotidiano de Barcelona.


El 15-M en imágenes


La manifestación del 15M en Plaza Cataluña es un ejemplo más de valentía y orgullo de cientos de personas que, al igual que en otras ciudades de España, han decidido poner fin al abuso del sistema político y financiero reflejado en la alta tasa de desempleo, la corrupción y la ineptitud de las entidades gubernamentales. Barcelona es una de las ciudades de España que ha logrado reunir el mayor número de participantes, logrando mantener en todo momento el caracter pacífico de esta concentración cívica.

Yo he tenido la oportunidad de formar parte de esta protesta el día de ayer y de poder conversar con algunos de los participantes de la manifestación, la mayoría jóvenes de entre 25 y 35 años, acompañados por familias enteras que llevaban a sus niños pequeños para enseñarles ya a temprana edad lo que se siente defender lo que les pertenece. Fue hermoso observar cómo desaparecían las barreras del idioma, de la edad y de las ideologías, viendo florecer en su lugar un compañerismo unido por una causa en común: no permitir la apropiación indebida de derechos que pertenecen legítimamente a cada ciudadano uno de los ciudadanos.

Me gustaría honrar a estos hombres, mujeres, niños y, por qué no, mascotas valientes (¡porque la paciencia y modales de los perros también fue ejemplar!) a través de algunas fotos que me ayudaron a inmortalizar el sentimiento que se ha podido vivir ayer en la plaza.

Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.

– Artículo I del Manifiesto Democracia Real Ya


Arquitectura de Barcelona: Entre tesoros abandonados e historia a puertas cerradas

Dicen que el primer paso para superar una adicción es admitirla, así que hoy dejo constancia de mi adicción a explorar locales abandonados y pisos en Barcelona que normalmente no pueden visitarse sin tener las intenciones de comprarlos o alquilarlos. Me sería imposible contar las veces que pasé frente a un piso modernista precioso y al ver colgado el cartel de “se alquila” no pude evitar la tentación de llamar y hacerme pasar por una persona “muy interesada” en alquilarlo. Aquí debo agradecer a mi abuela  y a mis tías por haberme enseñado a comportarme como una perfecta dama de alta sociedad (necesario para poder acceder a los pisos en cuestión) y haber sido capaz de poder visitar estas piezas maravillosas de arquitectura modernista de Barcelona. He visitado varios pisos y no he visto uno solo que no se merezca una dedicación individual, pero como este blog no se caracteriza por escribir notas pretenciosas, me remitiré a comentarles los sentimientos que nacieron en mi tras haber vivido estas experiencias.

La primera pregunta que solía hacer al representante de la agencia que administraba el piso que visitaba (¡y espero que ahora no me vayan a pillar por decirlo!) era “¿hace cuánto que no se alquila este piso?” y casi siempre la respuesta era “hace bastante tiempo, porque un precio como este no se lo puede permitir cualquiera” o “el propietario nunca ha tenido la necesidad de alquilarlo y ahora decidió que sí porque sino el piso se deteriora bastante” y luego agregaban algo que siempre me hacía mucha gracia, “estos pisos son muy exclusivos y no existen muchas personas como usted que puedan permitirse este pequeño capricho”. ¡Vaya morro que tenía unos años atrás! Ahora pienso en esto y me doy cuenta que ya no soy la actriz de los pisos, con su gracia en el mentir y su alcurnia en el hablar. Pero de algo que estaré siempre orgullosa es que gracias a ese “morro” he podido ver verdaderas joyas modernistas; viviendas que podrían ser perfectas máquinas del tiempo, inaccesibles para los rehenes de un sistema en el que cada vez menos se permite a un bolsillo modesto el disfrute de una buena vivienda.

El Palacio del Cinema. Imagen de http://www.btvnotícies.cat

Algunas de las propiedades que todavía me quedan pendientes por explorar son dos locales que por la situación económica actual han quedado en la categoría de “abandonadas” ya sea por su naturaleza o, en algunos casos, por sus conflictos de restauración o simplemente el precio de venta/alquiler; propiedades vacías y abandonadas a su suerte sin intenciones de uso a corto plazo, que desde que estoy viviendo en Barcelona han llamado mucho mi atención. Uno de ellos es Palacio del Cinema; un cine desamparado del que puede verse un cartel enorme de “Próxima Reforma, Laietana Multicines”, desteñido por tener que sobrevivir a casi un lustro de sol de mediodía. El otro es el polémico edificio que, por lo poco que sé de él, pertenece al Palau de la Música Catalana; un local que en algún momento tuvo intenciones de convertirse en un hotel, pero a raíz de problemas de corrupción y de vecinos en desacuerdo tuvo que quedar nuevamente en el olvido. Este edificio de varias plantas deja al descubierto una entrada majestuosa sobre la calle Via Laietana, y en la punta puede verse una hermosa cúpula sostenida por un círculo de pilares. He intentado preguntar a gente local cuál fue el uso de este edificio, pero nadie me lo supo explicar. Espero que algún día alguien pueda contarme más historias de este sitio enigmático.

En síntesis, estos son algunos de los tantos rincones de Barcelona, escondidos al ojo público y que despiertan la fantasía de exploradores urbanos. Lo que he podido ver en aquellos pisos modernistas quedará en el baúl de los tesoros de mi memoria; lo que aún no he alcanzado a ver será un recordatorio de que todavía tengo muchas aventuras por vivir en esta ciudad llena de misterios. Si alguien se anima a vivir una de estas aventuras conmigo, ¡está más que bienvenido!

Ahora que lo pienso, hay adicciones a las que no hace falta renunciar 😉

El Montjuïc como punto de encuentro deportivo

Uno de mis placeres más grandes de Barcelona es subir en moto al Montjuïc, cada sábado por la mañana, a charlar con buenos amigos mientras compartimos nuestro deporte en común: el Tiro con Arco.

El tiro con arco en Barcelona es un deporte muy curioso, ya que la gente que vive aquí o lo practica religiosamente o directamente no saben de su existencia. En mi propia experiencia nunca he conocido una persona que quede satisfecha yendo simplemente a mirar, a excepción de los hijos, parejas y amigos cercanos de los arqueros que deciden apoyar a sus queridos deportistas honrándolos con su grata presencia en el campo de tiro alguno que otro fin de semana 😀

En mi caso en particular, siempre tuve el deseo de informarme sobre este deporte, ya que además de ejercitar el cuerpo – aunque cuando uno ve a un arquero siempre de pie y aparentemente utilizando sólo sus brazos no se lo imagina – ayuda a la concentración y a la disciplina de dar pausas a nuestras actividades que provocan niveles altos de stress. No se imaginan el regalo que es subir al campo de tiro luego de un largo día de trabajo y encontrarse tirando flechas en un campo verde lleno de flores, en un castillo medieval cuyos muros reciben el abrazo de las hiedras que crecen a su alrededor. Es un sentimiento de paz y tranquilidad sin igual.

Además de otorgarme la dosis de deporte divertido – porque lo de ir al gimnasio o correr a veces se vuelve un poco monótono – el tiro con arco me ha servido también para conocer hombres y mujeres fascinantes. A veces es difícil hacer amigos fuera del entorno de rutina, por lo que esta actividad, al igual que lo haría cualquier otra actividad de ocio, cultural o deportiva, se convirtió para mí en una manera de conocer y apreciar la cultura catalana. ¡Os aseguro que he aprendido más catalán en el tiro con arco que haciendo el curso de iniciación de la Generalitat!

Por estos y muchos motivos más que si me pongo a mencionar todos ahora esto se convertiría en un post eterno, os invito a conocer el deporte de tiro con arco en Barcelona. Quién sabe, quizás algún día alguno de vosotros me comente que ha llegado hasta el castillo del Montuïc por haber leído este artículo… o al menos es la ilusión que me hace a mí. 😀

Por último, un consejo: Si veis flechas volar hacia las dianas, esperad a que el último arquero haya acabado para decidir bajar por las escaleras del jardín del castillo, ya que está prohibido hacerlo mientras no acabe una ronda de tiro. Si queréis ser el centro de atención, probad lo contrario, y veréis qué os pasa 😛

La gastronomía como forma de entender la vida

Comerse una sangría, beberse una aceituna o ver moverse un ravioli líquido en una cuchara son algunas de las sensaciones que afloran a través de los conceptos de tapas propuestos por Albert y Ferran Adrià en Tickets, un nuevo bar de tapas en la frontera de los barrios Poble Sec y Eixample de Barcelona. No me voy a poner a contarles más detalles del local, ya que para eso están todas las guías de la ciudad y otros blogs que ya lo hacen con lujo de detalles, pero lo que sí me parece interesante compartir con vosotros es el origen de esta iniciativa. Los hermanos Adrià comentan:

Para nosotros La Vida Tapa es un concepto global que une la gastronomía a una forma de entender la vida. Una forma divertida de comer que convierte a quien participa en intérprete de una obra de teatro, de una revista de coristas, de un vodevil circense, en protagonista de un entremés cantado. Una puesta en escena de la vida misma. En La vida tapa no hay lugar para el aburrimiento, para la tristeza y la soledad; lo hay para las risas, la complicidad y las buenas compañías

Mi experiencia en el Tickets fue ejemplar. Realmente fui a cenar bastante escéptica el día de mi cumpleaños – aunque no me puedo quejar de los sitios a los que me lleva mi chico – ya que no soy una persona que la pasa bien cuando tiene que probar todos sus conocimientos de protocolo (no es que no los tenga; ¡al contrario!) en un día que debería ser de disfrute natural. Tampoco soy de oler una lechuga, por más buena que sea, y quedarme satisfecha; pero debo admitir que mi percepción del lugar cambió desde el momento que atravesé la puerta principal y me sentí en un mundo de fantasía en el que podía convertirme en la máxima invitada de honor por unas cuantas horas. El staff nos creó un menú basado en las novedades y los platos más famosos del bar, además de tomar en cuenta nuestros gustos personales, haciendo una selección que no solo se basaba en la combinación correcta de sabores y texturas, sino también en un orden impecable.

En total pudimos degustar 13 tapas y dos postres… y no hemos comido más porque sino nos hubiesen tenido que pegar una patada por “detroit” para salir rodando por la puerta de salida. No sabría qué platos recomendar ya que todos estuvieron igual de exquisitos, pero si tengo que nombrar algunos para saciar vuestra curiosidad puedo mencionar a las olivas gordal adobadas, los mini airbags rellenos de queso manchego y panceta ibérica y el ravioli líquido de queso gaditano Payoyo. Pero reitero, los sabores que tuve el honor de conocer aquella noche quedarán en el recuerdo de mi paladar por siempre jamás, sin dejar a ninguno de lado.

Y para finalizar, os dejo algunas fotos para abrir el apetito y seduciros a gastar unos cuantos euritos de más en una velada que ofrecerá de manera asegurada una experiencia única.

Los airbags de queso manchego…
…y el bonito…
Ravioli líquido…
Espárragos con salsa de trufas y migas de jamón crujiente
¡Teníamos la primera fila para el show!
…y cómo no, unas ostras apasionadas…

¡Bon Apetit! 😉

¡Hoy es mi cumpleaños! :D

Guillermo (el otro chico que también estaba de cumpleaños el día de hoy) y yo, admirando el croissant gigante

Hoy empiezo un nuevo camino… ¡los 30!… y lo he celebrado con un croissant GIGANTE que he compartido con los chicos y chicas de la oficina. Creedme que es lo más estéticamente asombroso  en pastas que he podido ver hasta ahora (teniendo en cuenta su tamaño voluminosamente atractivo), ¡y eso que no paro de probar cosas buenas! Un día caminando por el barrio lo ví por primera vez, ahí tan dulce y tierno reposando cerca de la ventana del forn de pà. Si ese croissant hubiese tenido ojos me hubiese echado un guiño y me hubiese invitado a probar su delicioso cuerpo relleno de chocolate :D. Pero como estas cosas sólo pasan en mi cabeza, lo único que me queda por contar es el sitio donde lo podrán encontrar. Sólo lo hacen bajo pedido y de un día para otro, pero vale la pena esperarse ese día, ¡os lo aseguro!

La panadería se llama Forn Gòtic y se encuentra en la calle Argentería del Barrio del Born, justo al salir de la parada de metro L4 “Jaume I”. ¡Qué dulce es la vida en Barcelona! 😀