Especial Gabs en el Mundo: Un cocktail de glorias y catástrofes en Nuremberg

¡Los Sweeties en Nuremberg!

Con una canción de Alanis Morissette como banda sonora de esta historia, quiero contarles sobre uno de esos momentos que recuerdan a los los vasos que se caen al suelo y que luego de dos rebotes que glorifican las esperanzas de salvarlo, se destrozan en mil pedazos. Esta es la historia del precio más alto que he tenido que pagar por amor mi querido rock. ¡Esta es la historia de la travesía al Rock im Park en Nuremberg!

El vuelo salía a las seis y media de la mañana, para lo cual Axel y yo habíamos puesto la alarma del móvil para que sonara a las 4. Ya habíamos empezado las celebraciones del festival la noche anterior con la compañía de una amiga, una buena ración de vino y otras bondades de la naturaleza, por lo que íbamos, como dice mi querido padre, con ojos como jeep de guerra. No puedo decir que hay sido sorpresa que hayamos apagado la alarma en sueños y que nos hayamos despertado a las seis y media de la mañana por la luz que entraba desde la ventana y la gata llorando por atención. La primera palabra que pude oír al abrir mis ojos fue la palabra SHIT!, y así empezó el fin de semana de placer agridulce.

Derrotados por el horario, fuimos al aeropuerto en busca de la mejor oferta aérea para poder llegar a Nuremberg como sea. Por supuesto el billete directo más barato no bajaba de los 600 euros, así que empezamos a ver opciones y la única que era más o menos factible era ir hasta Munich en avión, luego viajar en tren hasta la estación de trenes de Nuremberg, donde deberíamos hacer transbordo al metro para finalmente llegar a la estación de autobús y bajarnos en la puerta el hotel luego de 4 paradas. Creo que sólo me faltó remar una canoa para completar todos los medios de transportes disponibles.

Esta es la amiga que me avisó lo de los tickets. Esta foto fue minutos antes de la noticia 😛

Luego, una vez en el hotel, llamamos a nuestros amigos que también iban al festival y quedamos en encontrarnos directamente en el primer concierto. El hotel era muy acogedor, limpio y para mi sorpresa los propietarios eran venezolanos; así que estos detalles ayudaron a alivianar el hecho de que necesitaba un rotulador para volver a pintarme la raya de “detroit” por estar tanto tiempo sentada viajando de aquí para allá. Cuando llegamos al festival, una amiga nos dice “Es mejor que revisen el billete de vuelta, ya que muchas veces cuando no viajas de ida, la vuelta se te cancela automáticamente”. Esto definitivamente no olía bien… y menos con la suerte que nos venía siguiendo.

¡Los asistentes al festival no pretendían pasar para nada desapercibidos!

Decidimos esperar a que acabe el último concierto del día para hacer todos los trámites del vuelo y con esto decidido empezamos a empujar hacia adelante, a la primera fila del escenario, para saltar y gritar en el pogo del grupo Disturbed, uno de mis favoritos. Yo no podía caber en mi pellejo de la felicidad, por la calidad de la música, el ambiente maravilloso, la libertad de la que disfrutaban las personas pasándola bien…cuando de repente siento un ancla hundiendo a mi alma voladora con la frase “Sweetie, he perdido mi iPhone saltando”; el iPhone que este buen hombre había comprado hace tan sólo 3 semanas, dando todos sus puntos de ahorro a la compañía telefónica, acompañado de una carretilla llena de dinero. Llegado este punto, nuestra suerte ya empezaba a ser sospechosa, pero como no somos personas supersticiosas decidimos hacer lo que haría cualquier hijo de vecino… deprimirnos por la situación, tener rabia y, más tarde, ocuparnos de lo que todavía podíamos solucionar. Ni bien decidimos hacer esto, nuestro destino decidió hacerse presente nuevamente, haciendo que mi ex marido y su flamante novia se cruzaran con nosotros en el festival (teniendo en cuenta que es un concierto, en Alemania, de 70 mil personas por día no tiene desperdicio mencionarlo). Por supuesto que ignoramos la situación y seguimos en camino a nuestra misión de averiguar el estado de nuestros billetes de avión.

El alternastage, en el festival, lugar principal donde ahogamos nuestras penurias viajeras

Ya casi a sabiendas de lo que nos iban a decir en la aerolínea, llamamos a preguntar el estado de la vuelta y efectivamente la habían cancelado por no haber usado la ida. Cuando preguntamos la lógica de este curioso hecho, nos tildaron de “aprovechadores del sistema” porque un vuelo sólo de ida era mucho más caro y comprando un vuelo de ida y vuelta aprovechábamos una promoción que la aerolínea tan generosamente nos ofrecía para nuestro confort. Por mi salud mental decidí colgar el teléfono y empezar a buscar (desde el móvil y pagando precio de roaming internacional) la mejor oferta de vuelos para poder regresar a Barcelona.

Al menos había que disfrutar del festival para alivianar las penas, ¿no?

Finalmente y resumiendo mucho la historia, encontramos un vuelo a 225 euros cada uno que fue patrocinado por mi querido padre (debería poner una placa en mi casa con el nombre de mi padre), ya que no sólo no teníamos siquiera un euro partido por la mitad, sino que las aerolíneas sólo aceptaban tarjetas de crédito y no de débito. Por supuesto, ¿cómo iba a dudar de que el método que quería usar yo no era el correcto? Acaso las 20 desgracias anteriores del día no me sirvieron de alerta? 😀 Con el problema de los billetes solucionado, nos quedaba simplemente disfrutar de lo que quedaba del festival, y debo decir que fue tan maravilloso que ni Axel ni yo recordamos ni en un segundo todo lo ocurrido más temprano ese día. Disfrutamos de nuestros grupos favoritos de la adolescencia y pudimos retroceder 15 años en el tiempo, yo sentada sobre sus hombros haciendo cuernitos con las manos y gritando durante el concierto de System of a Down al son de la canción Toxicity como una desquiciada. Aún si hubiese hecho 400 fotos en el festival creo que igual me hubiese quedado corta de imágenes para inmortalizar aquellos momentos gloriosos.

Ya era tiempo de volver a casa, ya nada podía salir mal….¿o sí? ¡Por supuesto que sí! Somos los Sweeties (nos llamamos mutuamente “Sweetie”) y siempre podemos superar nuestros límites 😀 Nos sentamos a esperar nuestro costoso vuelo delante de la puerta de embarque, cuando de repente…¿quién aparece a tomar el mismo vuelo? Por supuesto, mi ex y su novia; en el mismo vuelo y 5 filas delante nuestro dentro del avión. La escala fue en Palma, un aeropuerto relativamente pequeño, donde cada vez que íbamos a dar una vuelta nos cruzábamos con ellos, especialmente cuando el avión tuvo 2 horas y media de retraso antes de poder llegar a su destino final.

Sólo faltaba buscar las maletas. Un último encuentro incómodo y por fin a casa a ver a la gata. Pero claro, todavía quedaba un trayecto hasta casa, ¡así que por qué no permitir que vuelva a pasar algo! Ambas parejas tenían que tomar el autobús del aeropuerto. Ellos subieron antes y nosotros 8 personas después. Al llegar al conductor para pagar el ticket, la cola detrás nuestro empezó a crecer exponencialmente. Axel buscaba y buscaba su dinero y no lo encontraba… la fila seguía creciendo y la mirada de los que ya estaban sentados se dirigía a los que paraban toda la cola que no permitía al autobús poder salir rumbo a destino. No se imaginan lo que hubiese dado por convertirme en un avestruz en ese mismo momento y enterrar mi cabeza en el pavimento… pero aún no tenemos estos superpoderes que tendrán nuestros nietos algún día 🙂

En fin, esta es la alegre y triste historia de mi viaje rockero a Nuremberg. ¿Volvería el año que viene? ¡POR SUPUESTO QUE SÍ! Si antes pensaba que podía resistir a las adversidades, ahora ya no lo pienso, ¡lo asumo!

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4 pensamientos en “Especial Gabs en el Mundo: Un cocktail de glorias y catástrofes en Nuremberg

  1. me encantan tus historias gabi!!! y lloré de la risa con el relato de esta… tantas cosas te pueden pasar en un viaje… y lo más divertido es contar después todo eso!! jajajaja me sentí muy identificada!

    saludos!

      • aaaaajajajajjajjajajajajajajjajajajajajjajajajaj……. Este es el propio “cuando estas de c…, todos los palos estan parados”…..
        Bien ahi por la buena onda que le pusiste igual a todo…!!!!

        Besos……..

      • exaaacto! tal cual el refrán, jajajaja. Pero bueno, así se aprende todo lo que hay que aprender DE UNA SOLA VEZ y no poquito a poquito. Así la vida no sorprende tanto, o al menos tan a menudo! 😀

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